Otegui fue como casi siempre, el mejorComo siempre después de las crónicas de los partidos, buscamos ya la parte más sensata de los análisis aquella en la que nos centramos ya solo en lo que Palencia hizo o dejó de hacer que en el partido de ayer ante Lleida, fue bastante claro.

Parece que no se puede hablar de los colegiados cuando son parte del juego para bien o para mal, y que en muchas ocasiones influyen por omisión en sus decisiones, facilitando o no que un equipo defienda con un nivel de agresividad alto o bajo, aunque luego, el juego de cada equipo, es el que al final influye definitivamente en el resultado del encuentro, y ahí Palencia, en eso estamos todos de acuerdo, falló, por intensidad y falta de fe, la que le sobró a un Lleida mermado pero que lo dio todo. Y que nadie se ciegue con los titulares, siempre hay que leer la letra pequeña.

De nuevo Palencia tuvo dos caras, y de nuevo la mala cara apareció en la segunda parte que es cuando se cierran los partidos. Si en la primera, sin hacer un juego espectacular había llevado de cara el partido con acciones muy claras sobre los jugadores interiores palentinos en la segunda parte se olvidaron de ello para basar su juego en el tiro exterior, incapaces de penetrar la defensa zonal tan agresiva de los locales que se cerraban sobre los interiores palentinos con defensas más que al límite.

Esa mediocridad en ataque, con fallos continuos desde la línea de tres o media distancia, dieron vida a un Lleida limitado por las bajas de Mangano y Calegari, pero que puso más fe en la victoria que los palentinos que se vieron muy perjudicados por la actuación arbitral y les descentró totalmente. No supieron, ni jugadores ni Lezkano abstraerse de ese arbitraje y de ahí vinieron la precipitación y la ausencia total de ideas.

Los minutos en los que Palencia intentó jugar con Urko y Fornás por dentro, lo de Durley es caso aparte, forzando las situaciones de uno contra uno con Bandoumel o Pierre Oriola, Palencias sacó siempre tajada, y eso lo ignoraron jugadores y cuerpo técnico durante la segunda parte en la que se vieron desbordados.

El abuso desde la línea de tres en la segunda parte, con varias acciones de lanzamiento desde el 6’75 seguidas, acabaron por ampliar la ventaja de los locales en los minutos decisivos, amen de la técnica y antideportiva señaladas a los palentinos nada más comenzar el cuarto decisivo.

Pero no hay tiempo para lamentarse y hay que recuperarse rápidamente para el choque decisivo de mañana en lo que será una auténtica final para los palentinos que deberán abstraerse de público, arbitraje y centrarse en lo que han echo muy bien a lo largo de la temporada, jugar al baloncesto.

Análisis individual

Urko Otegui: Como casi siempre fue el más destacado, luchando hasta la extenuación y siendo el hombre que dio un rayo de esperanza en el último minuto y medio de partido. Fue el protagonista de la técnica, por desplazamiento de balón supuestamente.

Roger Fornás: No estuvo tal vez al nivel de los anteriores encuentros, pero siempre intentó luchar en defensa y en ataque, aunque no siempre le salieron bien las cosas. No estuvo acertado en el lanzamiento exterior y al igual que el resto del equipo, se les olvidó jugar más por dentro.

Carles Bravo: Tras una buena primera parte del alero, en la segunda, al igual que el resto del equipo, bajó mucho, y sobretodo falló lanzamientos cómodos y algunas entradas a canasta. De más a menos. Solidario en ataque pero en defensa no estuvo a buen nivel, y en los últimos minutos de partido, se precipitó en algunas de sus acciones.

Durley quitó más de lo que dioJanis Porzingis: Otro de los que fue de más a menos, comenzó muy bien el letón y dio la sensación de que podía ser el hombre del partido. Según iba pasando la segunda parte se fue diluyendo para ensombrecer un poco su actuación en ataque, mejorando en defensa con respecto a partidos anteriores.

Xavi Forcada: Ninguno de los dos bases estuvo especialmente bien, aunque Forcada si tuvo un buen nivel defensivo pero en ataque estuvo muy poco participativo con sus compañeros y muy estático, por lo que la defensa zonal de Lleida se le atragantó, como al resto.

Quique Garrido: Sin duda lo mejor de Quique es el ritmo que imprime a los partidos y su lanzamiento exterior, y ayer ninguna de las dos cosas le salieron bien, no logrando imponer el ritmo adecuado para impedir que los locales se posicionaran en defensa. Abusó del tiro exterior, del bote de balón y no le salió bien.

Alfredo Ott: No se entiende que no estuviera más minutos en cancha el jugador norteamericano, puede ser que siga teniendo problemas en su mano, pero lo cierto es que con él en cancha el equipo tiene más seguridad defensiva y en ataque es un jugador sobrio pero seguro. En los 18 minutos que tuvo, estuvo muy bien.

Jonathan Durley: Desde el primer segundo fuera del partido. Dos minutos, dos faltas, sin concentración defensiva y ofensiva. Para olvidar su actuación.

Natxo Lezkano: Lekzano, como todo técnico, tiene cosas buenas y cosas malas dentro de su amplio repertorio de jugadas y tácticas, pero uno de sus mayores problemas siempre ha sido leer adecuadamente las defensas zonales planteadas por los rivales y la táctica adecuada para superarlas, le pasó ayer pero le ha pasado en otros encuentros, y la solución de jugar por fuera puede salir bien si los jugadores exteriores están acertados, cosa que ayer no sucedió y se olvidó de hacer que sus jugadores jugaran por dentro.


Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Baloncestoconp
Cargue Más En Noticias Palencia Baloncesto
Comentarios cerrados

Mira además

De la placidez, a las dudas

Al descanso, todo apuntaba a un victoria muy cómoda de Chocolates Trapa Palencia ante un R…