Trías, a la derecha, sabe "usar" su experienciaEn los partidos hay intangibles que a veces pueden tener su efecto en el resultado final y el trío de protagonistas de este artículo, por su experiencia, curtidos en mil batallas, son expertos en ese fino arte de “susurrar” o “comer la oreja” a los colegiados, ese arte que consiste en comer el coco a los árbitros, sin abusar, para que digamos, cierren los ojos en determinados momentos.

Sin duda Trías, Blanch y Peñarroya son expertos, los dos primeros como jugadores experimentados lo hacen casi jornada tras jornada, Joan Peñarroya lo hace desde el doble punto de vista de haber sido jugador y ahora como técnico, y en este último caso, alguna vez incluso le ha costado una técnica y alguna expulsión.

Para ilustrar ese trabajo de desgaste de estos tres integrantes de Andorra no hace falta remontarse mucho tiempo ya que el mejor ejemplo lo tenemos en el pasado encuentro de Copa en el que hicieron una labor coral que acabó por poner todo a su favor.

Palencia comenzó mucho mejor el encuentro, muchísimo mejor, menos presionado tal vez ya que Andorra era el favorito, tal vez con las ideas más claras, con una defensa zonal que se le atragantó a Andorra … lo cierto es que desde el primer segundo, Jordi Trías, por poner un ejemplo, no se sintió cómodo con la defensa palentina, ni con Albert Moncasi.

En cada jugada, en cada rebote luchado, Trías o Peñarroya y por supuesto Blanch, se dirigían a los colegiados, y llegó un momento en el que uno de los colegiados llegó a amenazar de técnica al propio Peñarroya, algo que no sucedió.

El colmo de la desfachatez lo protagonizó Jordi Trías en un par de ocasiones. La primera, en un triple de Bravo, Trías abraza literalmente a Moncasi, una escena que ocurre a escasos dos metros del colegiado; el árbitro, no se sabe si por incredulidad de lo que está ocurriendo delante de él o por duda, finalmente señala falta, y Jordi Trías salta en cólera quejándose que la falta es del jugador colegial, una actuación digna de “Oscar”.

Pero realmente la imagen que definitivamente retrata esto que hemos querido recalcar se produce camino de los vestuarios. Jordi Trías, se empareja con uno de los tres colegiados, y le echa una tremenda bronca delante de sus narices, y el colegiado lejos de reaccionar y señalarle una técnica, o al menos una amenaza, simplemente agacha la cabeza.

Y que queremos decir con todo esto, algo simple, la reacción de Andorra en el segundo cuarto de la Copa no solo se produce por la tremenda calidad del conjunto andorrano, sino por la mejoría defensiva, su mayor agresividad, consecuencia en gran parte de todo esto que hemos comentado, que simplemente condicionó mentalmente a los colegiados a la hora de decidir en cada jugada, y en cada zona.

Pero no podemos decir que Andorra no fuera justo vencedor, al contrario, fue absolutamente mejor ya que usó todas sus armas, una mejor plantilla, el factor cancha favorable,y por supuesto, usó la experiencia de estos jugadores y entrenador como una parte más de su estrategia de cara al partido, es una parte más del espectáculo del basket.

Pero para muestra una selección del primer cuarto; en este periodo fue Trías el que dio una lección maestra, pero en el segundo seguiría el show: