Se presentaba Chocolates Trapa Palencia en Cáceres con la baja de Bryce Pressley (aún en recuperación de su neumonía) pero los locales también contaban con dos importantes ausencias: Guillermo Corrales y Rolandas Jakstas.

Consciente de la importancia de la ausencia de su pívot lituano en el juego cerca del aro, el técnico verdinegro optó por plantear un juego con cuatro “pequeños” y Grabauskas solo en la pintura. El juego cacereño se basara en el lanzamiento desde 6,75, pero fue Grabauskas su jugador clave con su trabajo en la pintura imponiéndose al quinteto (de mucha altura) que planteó Joaquín Prado (Garrido, Pino, Toledo, Urko y Ruffin).  

Una vez más se confirmaba el gran problema que Chocolates Trapa Palencia tiene a la hora de frenar a los “cinco” rivales. En esos primeros diez minutos, los palentinos vivían del trabajo incansable de Urko Otegi, de la dirección/defensa de Garrido y del acierto desde 6,75.

El problema en la pintura se acrecentó en el segundo cuarto cuando Olajide Keshinro se convirtió en la mayor pesadilla de los palentinos (anotando y reboteando con asiduidad), lo que permitió a los locales alcanzar su máxima ventaja del partido (42-34).

Aunque Chocolates Trapa Palencia se va al descanso  con una desventaja razonable (39-34),  de salida no se ve ninguna variación en su juego y hasta bien entrado el cuarto no se logran encadenar dos-tres buenas defensas con fluidez ofensiva. A falta de casi 5 minutos para el final del tercer parcial disfrutamos el mejor Chocolates Trapa: un gran Urko, bien Garrido ralentizando el juego rival, buenas ayudas defensivas y una mayor fluidez ofensiva de la mano de Grimau para dar la vuelta al marcador.

Fueron unos minutos y se convirtió en espejismo, ya que en cuanto Garrido volvió al banquillo, el juego cacereños volvió a fluir mientras que el palentino se diluyo en un cierto desorden del cual ya no se recuperó y aun teniendo el balón para empatar (hasta tres opciones) no se le vio con las ideas claras y la victoria se quedó en Cáceres (71-68).

Lo mejor: La capacidad del equipo para llegar “vivo” al final del partido a pesar de no mostrarse sólido en ninguno de los lados de la cancha. Individualmente buen partido de Miso y Garrido (no suficientemente valorado) y con Urko se nos acaban las palabras. Excepcional el capitán: 18 puntos, 7 rebotes y 30 valoración.

Lo peor: Falta de actitud defensiva en general y de fluidez ofensiva, además de desaprovechar de las carencias rivales en la zona, donde Lamont y Ruffin han estado desaparecidos.