MG_1314Tras la derrota en Cigales, llegaba el momento para que Chocolates Trapa Palencia se tomase la revancha ante un Carramimbre Valladolid imbatido en esta pretemporada, la celebración de la Copa Castilla y León 2019 en la pista palentina parecía el momento propicio.

De hecho, los jugadores locales salieron muy fuertes con un triple de Kacinas y una contra tras robo de Jorgensen ponían las primeras ventajas. Todo fue un espejismo, puesto que el equipo de Hugo López supo reaccionar rápidamente gracias una marcha más en el ritmo de juego y una mejor circulación de balón, para ponerse por delante con una canasta de Bartley.

Fueron momentos de igualdad, con los palentinos sobreviviendo gracias al acierto desde 6,75 (5 triples primer cuarto) y con un enorme Simas Jasaitis que demostró su enorme clase durante los 23 minutos que estuvo en pista. Un triple del siempre esforzado Antúnez puso el 23-24 en el marcador al finalizar los primeros 10 minutos.

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En el segundo cuarto, los problemas en el rebote se hicieron más patentes ya que solo Jaime Pradilla daba replica a la potencia física que lucían los visitantes. Al grave problema en el rebote, se unía la mala circulación de balón local, que quizás presa de los nervios, no tomaba las mejores decisiones ni en pases, ni en tiros. Esto permitía a CBC Valladolid mover su ventaja en dobles dígitos, algo que empezaba a poner nerviosos a los jugadores de Carles Marco que mostraban un gran esfuerzo, pero mal canalizado. Un triple de Jasaitis (¡qué clase tiene el lituano!) sobre la bocina, permitía a los palentinos irse a vestuarios con una ventaja inferior a los diez puntos (36-44).

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El segundo tiempo se inició con una canasta de Leimanis (36-46) que devolvía los diez puntos de ventaja a los visitantes, esa brecha psicológica que podría pensar en los locales, en este caso solo sirvió para espolearlos. Un triple de Grimau desató una tensión defensiva desconocida hasta ese momento, lo que permitía recuperar rápidos balones y con ello una ofensiva desatada: dos triples de un excelente Jorgensen y dos canastas de Pradilla y el correoso Kacinas ponían el empate (48-48) con menos de 3 minutos disputados. A Carramimbre se estaba haciendo de noche el ataque a la defensa palentina, pero con 50-50 le llegó un balón de oxígeno, en dos acciones desastrosas del trio arbitral. Una clara falta de tras tiros cometida por Antúnez, que llegó precedida de una acción en la que un jugador pucelano se salió de la pista con el balón (y los árbitros no vieron) y posteriormente una falta inexistente de la defensa morada, regalaba 5 tiros libres al equipo de Hugo López que agradeció el generoso regalo anotando desde 4,60 (50-55). Fue el punto de inflexión del partido puesto que la moral de Chocolates Trapa se vio minada y aunque intentaron reponerse, fue más con el corazón que con la cabeza. En ese descontrol emocional llego la antideportiva a Larsen, lo que unido poco después a una técnica por flopping acabó con el danés en el vestuario y con las pocas opciones de remontada local. Solo Jorgensen y un indomable Pradilla parecían tener fuerzas para revelarse ante el negro destino del equipo, incluso el aragonés se dejó llevar por el ímpetu de la juventud en una acción sobre Federico, que le pudo costar muy cara… debe controlar esos arrebatos (Lamentables los árbitros no viendo/señalando nada en esta acción).

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Con el transcurso de los minutos, el enérgico Carramimbre fue abriendo una brecha cercana a los 20 puntos, en un partido que evidenció que sus jóvenes jugadores estaban físicamente, un punto (o dos) por encima del equipo de Carles Marco, con más automatismos asimilados, además de contar con mayor potencia física en la pintura.

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Por parte de Chocolates Trapa Palencia, se nota que la carga física está pasando factura a unos veteranos, que irán cogiendo forma a un ritmo más lento y a un Larsen al que le pesan los 12 meses de competición continuada (Liga, ventanas FIBA, Copa Princesa, F4 y PreEuropeo). La evidente falta de un “cinco” que redondee la plantilla, hace que el equipo sufra (como anoche) en el rebote y deba basar su juego en la amenaza exterior para abrir espacios dentro, donde Pradilla está actuando como un verdadero gladiador, pero si la circulación de balón es mala, todo el juego se resiente. Todo este cumulo de circunstancias llevó a la clara derrota ante Carramimbre Valladolid (78-91) y en consecuencia a no jugar el miércoles ante San Pablo Burgos.