A pesar del mal primer cuarto, a pesar del arbitraje educadamente llamemos sibilino, Palencia Baloncesto luchó hasta el final para lograr la victoria y eso hace que hoy los aficionados se deban sentir orgullosos de su equipo, nunca se rindió a pesar de las adversidades.

Palencia Baloncesto 79 – Ford Burgos 87

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Phillip ejerció galones frente a los colegiados en cada defensa, en cada ataqueEs fácil caer en la crónica de hoy en el indebido protagonismo del arbitraje, un concierto de “desconcierto” que solo perjudicó a un equipo, y ese no fue otro que Palencia Baloncesto, porque cualquier aficionado a cualquier equipo desearía para sí lo que ofreció la lamentable pareja arbitral formada por los personajes Angel de Lucas de Lucas y Martín Caballero Madrid.

Y decimos que es fácil porque su concierto duró prácticamente todo el partido pero realmente y siendo sincero con nosotros mismos (aunque en el fondo siga viendo la actuación de los colegiados), Palencia Baloncesto encadenó su derrota con su mal inicio de partido y el acierto desde la línea de tres del equipo burgalés, pero pidiendo perdón y tras repasar lo escrito, no cambio ni una coma de lo tras esta frase viene.

Nadie dudaba de la calidad del rival, pocos dudaban que Palencia estaba mucho más cerca de ellos que en temporadas anteriores (como así ha sido al final), pero nadie esperaba un inicio tan frío como el de los de Lezkano con el parcial de 0 a 8 de salida, un inicio marcado por la fragilidad defensiva y la precipitación ofensiva.

No se hacían buenas defensas, se leían muy mal los pases y eso lo aprovechaban los de Casadevall para mandar con cierta comodidad en el marcador. Cuatro minutos sin anotar de Palencia son muchos para un equipo acostumbrado a ello, y solo el triple de Xavier, animaba a una grada un tanto fría hasta ese instante.

Y es que Burgos con el trascurso de los minutos seguían ampliando la ventaja, con mucha suerte en muchos instantes (triples que entraban sobre la bocina o botando varias veces en el aro), pero la ventaja que obtenían al final del cuarto era fiel reflejo a lo que se había visto en esos primeros minutos (16 – 31).

Tras unos primeros minutos de intercambio infructuoso de triples, Bravo por un lado pero contestados por Aguilar, Schreaeder o Huertas , los visitantes lograban la máxima ventaja del partido, 22 puntos. No había un dominio claro en el juego pero sí en el marcador, pero la acción que dio el giro inesperado del partido se produjo a mediados del cuarto cuando con dos técnicas los colegiados señalaban la expulsión de Natxo Lezcano por protestar.

La mirada de Mena sobre el colegiado lo dice todoLa acción sobrevino por una inexistente falta sobre Aguilar, que hace una exageración, Lezkano protesta con mucha gesticulación y le cae la primera técnica, pero el otro colegiado, en vez de olvidarse y alejarse de la situación y dejar que siga el partido, se queda premeditadamente y sabiendo lo caliente que estaba el asunto, para escuchar o ver los gestos de Lezkano que de espaldas, recibe la segunda técnica que conlleva la exclusión. Un cobarde gesto de un cobarde colegiado.

El pabellón lógicamente estalló y así siguió durante todo el partido en cada acción (con y sin razón), pero con la razón que le daba el esperpéntico arbitraje.

Con Sergio, segundo de Lezkano, y con un ambiente no caldeado sino ardiendo, Burgos no aprovechaba para sacar más ventaja de la situación y Palencia lograba recortar el marcador para llegar a los 15 del descanso, lógicos por la primera parte de Burgos, pero injustos por las ayudas arbitrales al equipo de Casadevall.

Con 11 a 0 de salida y una ambiente infernal de la afición palentina, coreando “sí se puede”, Palencia se metía de lleno en el partido, pero un tiempo muerto de Casadevall y el criterio arbitral de nuevo condicionando el partido (parcial de 0  10), volvían a devolver a Burgos, lo que los colegiales habían realizado con lo que se había echado de menos, grandes defensas y contrataques mortales.

Y tomando un comentario de un twitero como propio, un equipo como Burgos, que basa su juego en defensas agresivas no puede pasar un cuarto sin cometer ninguna falta, ninguna, y repartieron de lo lindo, como el gran Darren Phillip, el teatrero Castro o Dani López, pero…. hoy era el día de Burgos, que además tenía una suerte enorme en cada posesión.

Con 14 puntos de diferencia se llegaba al final del cuarto, aunque el ambiente invitaba a la reacción.

Un tanto decepcionados por los últimos minutos, cabreados con los colegiados por no señalar ni una sola falta a Burgos en el tercer cuarto, comenzaba el último y definitivo, con la grada coreando de nuevo el “sí se puede”, y contagiando a los jugadores de su fuerza.

Manos arriba, esto es un atracoDe nuevo los colegiales salían con fuerza, ahora sí comenzaban a compensar los colegiados ante la mofa del público que coreaba y aplaudía con muchísima ironía cada decisión en este sentido. De nuevo Palencia apretaba en defensa, defendía el rebote con Moss y un enorme McDermott (¡qué gran fichaje!), con Xavier cansado pero aportando al equipo, y de nuevo recortando la diferencia hasta meter de nuevo el miedo en el cuerpo a Casadevall, que tenía que pedir tiempo muerto.

De nuevo, como ya ocurriera en el tercer cuarto, los colegiados que habían pitado generosamente algunas personales a tipos tan respetados como Phillip, volvían a ser indulgentes con un apurado Burgos que veía como les alcanzaban de nuevo en las personales.

El cansancio de la remontada hizo mella, cuando más cerca se estuvo, se volvió a fallar desde la línea de tres, por las prisas, por el cansancio,…. pero lo cierto es que se luchó hasta el final, y de eso hoy y durante toda la semana es de lo que hay que hablar, muy orgullosos de nuestro Palencia Baloncesto.

Las claves del partido estuvieron en el mal primer cuarto de los colegiales, el exagerado (y en muchos lanzamientos, con mucha suerte) de Burgos, y en el arbitraje que todo visitante quisiera para sí mismo de la pareja arbitral, que cambió el signo del partido con la exclusión de Natxo, Palencia entró defensivamente en el partido, y lo sacó del mismo cuando Palencia tuvo las opciones de remontar.

Seguramente la victoria de Burgos sea justa, pero el regusto de indignación que queda tras lo visto por el arbitraje y por el esfuerzo mostrado por los jugadores palentinos, de los que hay que estar muy orgullosos, dejan una clara duda.

Lo mejor: El lleno y espectacular ambiente en la grada, sin incidentes de ningún tipo entre ambas aficiones, cada uno animando a los suyos, fue una de las cosas a destacar, pero hoy, lo mejor de lo mejor, fue la reacción de la afición palentina que a pesar de ver lo que estaba pasando en la cancha, su protesta no pasó del lógico insulto a estas personas que ensuciaron la cancha del Marta Dominguez, los señores De Lucas y Martín Caballero. Mi enhorabuena a la afición de Palencia, que siempre sabe estar.

En cuanto a los jugadores, un McDermott sencillamente impresionante, que fue determinante en la remontada junto a Xavier y la buena dirección de Garrido (a pesar de su mal inicio), con Moss cumpliendo como siempre y Guerra con sus cualidades defensivas, sin duda fueron lo mejor.

Lo peor: No hay mucho que añadir, los errores del primer cuarto en defensa fueron una clave del encuentro, y si hay que añadir algo más de los colegiados sírvase un detalle: indicaron a un miembro del club que identificara a un aficionado que se sienta junto al túnel de vestuarios por llamarle “terrorista”. Con eso se dice mucho de la pareja de turno.

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