Abouo, el mejor de los palentinosRiver Andorra Morabanc 71 – Quesos Cerrato Palencia 68

Estadísticas del partido

Partido que deja un sabor un poco agridulce tras lo visto durante el encuentro, una derrota que deja unas sensaciones menos malas que la anterior derrota ante Oviedo, pero que al fin y al cabo es una derrota, ante un rival, eso sí, candidato al ascenso y que tuvo que trabajar muy duro para lograr la victoria.

Palencia tuvo una cierta irregularidad durante el partido, de menos a más como se suele decir, con momentos brillantes y en algunos instantes, como en el último cuarto, recuperando esa frescura que se echaba en falta, con rápidas transiciones pero estropeados por los bajos porcentajes de tiro que se produjeron principalmente en los tres primeros cuartos. Aun así Andorra dio la sensación siempre de tener controlado todo.

Sorprendía de inicio Lezkano con Otegi en el banquillo y Moncasi en el cinco titular, buscando tal vez centímetros para controlar el rebote ante un rival con jugadores que van muy bien en este aspecto. Barbour, con algunos problemas físicos durante la semana, tampoco formaba parte de ese cinco titular.

A pesar de ese cambio de cromos en el cinco inicial, Palencia salía a cancha muy parejo al equipo de Peñarroya, contrarrestando con defensa, la calidad individual de los andorranos, y entrando pronto en bonus.

A pesar de estos inconvenientes, sumados a varias pérdidas de balón, el equipo palentino veía como en los minutos finales de este periodo, y tras haberse puesto por delante momentáneamente, Andorra se llevaba el cuarto con un parcial de 26 a 14, y gran parte de estos puntos metidos en esos últimos tres minutos de cuarto que fueron al final definitivos.

Lezkano optaba por una zona 2-3 con la que frenar las cómodas penetraciones de los locales y se lograba al menos controlar el ritmo de partido, y la anotación local ya que durante los 5 primeros minutos de este segundo cuarto, los locales solo anotaban dos puntos; lástima de los pobres porcentajes palentinos.

Tras dos tiros libres de Otegi, Quesos Cerrato lograba situarse a solo 6 puntos, pero como ocurrió durante casi todo el partido, los locales lograban de nuevo tomar rentas de hasta 12 puntos que finalmente al descanso quedarían en 8, 35 a 27. Lo mejor había sido la defensa, dejando en solo 9 puntos a todo un Andorra y además con el susto de Quique Garrido, que se retiró momentáneamente lesionado. Habían mejorado las sensaciones.

Lezkano siguió apostando por la zona, pero tras situarse a solo cuatro puntos (37 a 33), de nuevo los locales daban el estirón poniendose de nuevo a 12 puntos, con buenos minutos de Hampl, anotando sobretodo desde el tiro libre, y acabando el tercer cuarto con 11 por debajo tras la primera canasta de Barbour en el partido, y dando la sensación de haber perdido una oportunidad de estar más cerca.

El comienzo del cuarto definitivo era poco esperanzador, ya que rápidamente los locales ponían distancia, con 15 de ventaja. Garrido imprimía una marcha más al equipo y de ello se beneficiaba Barbour, que mejoró en este cuarto sus prestaciones. Primero un triple del norteamericano y luego otro de Garrido, volvían a meter de lleno en el partido a los colegiales que se situaban a siete puntos a falta de algo más de 5 minutos.

Con Andorra en bonus y los palentinos con solo una falta, se entraba en los últimos tres minutos de partido. Urko situaba a los palentinos a solo 4 puntos  a falta de un minuto para el final, pero en el carrusel de faltas final, Palencia solo lograba rebajar la diferencia hasta los 3 puntos finales, 71 a 68.

Palencia dejó sensaciones (dejando al margen el primer cuarto) positivas, con momentos brillantes en defensa (como casi toda la temporada hasta ahora), pero también dejando en evidencia el mayor problema con el que cuentan hasta ahora y que es en ataque, con esos bajos porcentajes de tiro que les están lastrando.

Lo mejor: El espíritu de lucha del equipo, que no dio el encuentro por perdido nunca, teniendo fe en sus opciones. La defensa zonal planteada por Lezkano puso en aprietos durante muchos minutos a los andorranos. A nivel individual ese espíritu de lucha lo puso Charles Abouo, muy constante durante todo el partido, y ayudando al equipo tanto en defensa como en ataque. En el cuarto final el equipo encontró un ritmo de juego similar al que la campaña pasada imprimió el equipo de Lekzano, ese debe ser el camino para seguir mejorando, ya que al ritmo marcado en ese cuarto final se unió a unos buenos porcentajes de tiro lastrados por los tres cuartos anteriores.

Lo peor: El cuarto inicial. A pesar de salir concentrado, el equipo perdió los papeles en defensa durante los tres últimos minutos del cuarto y eso unido, a la falta de acierto en los lanzamientos. El arbitraje tampoco tuvo mucho sentido, permitiendo a los locales defender con muchos contactos durante los tres primeros cuartos (eso también te provoca muchos lanzamientos incómodos) e intentando compensar en el último cuarto cuando los colegiales iban ya a remolque. Es lo que toca contra los grandes.


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