Jordi Grimau Gragera (Barcelona 17/6/1983) es un jugador con una dilatada trayectoria en el baloncesto español y que con ésta cumplirá su tercera temporada en las filas de Palencia Baloncesto, a pesar de ello podríamos decir que es el “gran desconocido” para la mayor parte de la afición local. Una circunstancia que puede tener su base en que “por una parte es por mi carácter ya que soy bastante introvertido y por otra parte cuando llegué aquí Urko Otegi era el estandarte del equipo y del club, por lo que yo quise mantenerme en segundo término, pero ayudando a Urko en todo lo que he podido. Por lo tanto, siempre he intentado mantenerme en la sombra, por mi forma de ser y por respeto a Urko que era la imagen, la bandera y el emblema del club, algo en lo que había que apoyarle y así lo intente hacer. Quizá en algún momento podía haber actuado de cara a la galería para ganarme a la gente, pero es algo que no me sale natural. Quien haya querido conocerme, si ha podido acercarse siempre ha tenido una buena respuesta y he intentado ayudar a todo el mundo, pero es cierto que a lo largo de mi carrera siempre me ha costado que salga de mi acercarme al público de forma natural”.

 

Durante la temporada pasada hubo muchos rumores, sobre el ambiente del equipo y “honestamente fue un año complicado, sin pasar nada malo, fue un año difícil de sumar mentalidades e intentar sumar todos juntos, en la misma dirección. Hubo momentos en que costó y de ahí la irregularidad del equipo, con momentos muy buenos y muy malos, nos costó mantener la regularidad y seguramente influyo ese punto de unidad en el vestuario que nos faltó. La ley no escrita del vestuario dice que todo lo que pasa ahí se queda dentro y por mi parte no se raja más. Llegados a este momento es tiempo de empezar de cero y no pensar en lo que pasó”.

 

Tras el último partido de Chocolates Trapa Palencia en Bilbao, la afición despidió por todo lo grande al equipo a pesar de la derrota en un “bonito gesto de la afición y si os fijáis en todas las despedidas de los jugadores se valoró más positivamente la respuesta de la gente que la del propio equipo. Siempre he defendido que esto es un espectáculo para la gente de aquí, para los palentinos y los que lleváis muchos años apoyando al equipo. Los jugadores vamos pasando como este año que hay 10 jugadores nuevos, no sabemos los que habrá el año próximo, al final lo que queda son la gente que viene al pabellón, los aficionados y esto es vuestro, nosotros estamos para intentar hacerlo crecer, pero el verdadero valor del club es que aquí vengan 4.000 personas de forma regular, que la Peña crezca y que a los viajes vaya más gente, eso está por encima de ganar o perder partidos”.

A nivel mediático el “caso Grimau” ha sido uno de los culebrones del verano, “creo que quizás se ha alimentado demasiado esta historia, quizás porque yo estaba de vacaciones y no prestaba demasiada atención al tema de la prensa. Creo que lo que ha salido no se ajusta a la realidad y confronta con lo que ha habido entre el club y yo. Es cierto que muy al principio del verano cuando se comenzó a confeccionar la idea de nueva plantilla y con la marcha de Urko, se planteó la posibilidad de empezar completamente de cero, sin nadie de años anteriores.

Todos sabían que tenía contrato con el club y desde muy pronto, tanto yo como el club sabíamos que yo estaría aquí. Yo porque aposte personalmente por estar aquí y mi apuesta sigue en pie porque quiero estar aquí, estoy a gusto y tengo la espina clavada de que por muy poco estas dos temporadas no han podido ser un año especial, porque me veo con fuerzas para ser un jugador importante en el equipo y en la liga y porque ha sido un año duro a nivel personal al ser la primera vez en mi carrera que he sufrido alguna lesión que otra.

Por todas estas razones desde hace muchas semanas mi apuesta era seguir aquí, el club la sabia y se ha tirado adelante confeccionando la plantilla sabiendo que yo iba a estar. Otra cosa es como hemos gestionado la comunicación con el entorno, con la prensa etc. etc. Uno tiene que ser consciente de las cosas que hace mal, e igual no he sido capaz de mostrar de cara a la galería lo feliz, lo involucrado que me siento y las ganas que tenia de estar aquí. Tenemos un año con un reto, aparte de jugar bien, recibir el cariño de la gente y que la afición deseé que siga un año más.”.

 

Ya antes de empezar la pretemporada, durante el verano Jordi Grimau y Carles Marco han hablado del rol del jugador catalán para la próxima temporada, “porque tengo muy buena relación con Carles, la tuve la temporada pasada en la que jugué muchos minutos en los últimos partidos. Este año soy un jugador más de la plantilla y lucharé como todos mis compañeros para jugar lo máximo posible. Y si es menos que la temporada pasada, todos los compañeros jóvenes que hay aquí tendrán todo mi apoyo y si es más será porque estoy haciendo las cosas bien. Pase lo que pase, la prioridad para mí, siempre ha sido el equipo”.

En su tercera temporada seguida y por veteranía “está claro que la gente tira de ti al no conocer la ciudad ni el club, aunque uno no se ponga el brazalete de capitán. Siempre he sido un tío de cuidar mucho el vestuario y de hacer vida juntos fuera del vestuario. Tengo el empeño de que las cosas deben salir mejor que el último año y es una lucha que hemos empezado desde el verano, tenemos un grupo con el que íbamos hablando y aprovecharemos el fin de semana para estar juntos. Es algo que me apetece mucho hacer y de momento todos los chicos están respondiendo muy bien, queriendo aprender el idioma, conocer la ciudad y lógicamente entre yo y Dani (Rodríguez) somos los que tenemos que tirar del carro en ese aspecto”.

Tras lo sufrido la temporada pasada en el aspecto físico, la mayor preocupación es que este año “respeten las lesiones, creo que no se puede tener tanta mala suerte seguida y el año pasado la tuve toda. Sin ser ninguna lesión grave si encadene lesiones difíciles de controlar, una rotura de dedo por un impacto, una neumonía, un problema en el pie que se agrava por no parar a tiempo, entre la gestión y la mala suerte fue un año complicado. Llevo tres meses trabajando mucho con Omid, me encuentro muy bien ahora y esperemos que si no hay lesiones mi nivel tiene que ser bueno como lo ha sido en mi primer año aquí”.

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De cara a la nueva temporada y la relación afición-equipo “hay que seguir como la pasada temporada en que la asistencia al pabellón fue masiva y se viajó muchísimo. Conmigo al frente como responsable, estaremos a disposición de la gente que quiera acercase a nosotros, que quiera ver los entrenos. Es un club muy abierto y una ciudad muy pequeña, en que todo el mundo puede convivir con nosotros así que estamos a disposición e todo el que quiera acercarse, que quiera una foto o un autógrafo. De nuestra parte no faltara esa mentalidad, lógicamente cuando ganas, la comunión va mucho más rápido, pero lo bueno y el paso adelante será estar por encima de ganar o perder, que el aliento de la gente y el respeto sea siempre. Que crezca con las victorias pero que consigamos mantenerla pase lo que pase, nosotros estamos muy por la labor e intentaremos que sea uno de los puntos importantes”.