El caso de Iria Uxía Romarís (Santiago de Compostela, 1982), es uno más de los muchos casos de entrenadores españoles que han tenido que salir del país para crecer en su pasión por los banquillos de baloncesto, a falta de buenas oportunidades en España. En este caso, quizá con el hándicap añadido de ser mujer, un hecho que ya abordamos en esta entrevista en 2018  (Iría Uxia: “Ahora me doy cuenta que es importante darle visibilidad al hecho de ver mujeres en estos puestos”)

Como ya se ha dicho en alguna ocasión anterior, nos encontramos con una entrenadora con un curriculum impresionante: Doctora en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidade da Coruña, su tesis: “Acciones tácticas más relevantes en el resultado de las posesiones en baloncesto en función del sistema de juego en ataque y en defensa” obtuvo la calificación de Sobresaliente cum laude. Además de ser la 5º de su promoción en el curso de Entrenador Superior de Baloncesto.

Tras cuatro años en LEB Oro en el cuerpo técnico de Leyma Basquet Coruña con Tito Díaz y Gustavo Aranzana,  la única mujer en los banquillos de la competición tuvo que cambiar de rumbo en la temporada 2018/19 fichando por el Club Baloncesto Culleredo. Tras su paso por Culleredo, este verano decidió emprender un nuevo proyecto en Alemania y allí fue donde contactamos con ella par esta entrevista, aunque ahora ya ha podido regresar a España.

thumbnail_IMG-20200520-WA0007

Obviamente no podíamos empezar la conversación sin saber preguntar por como lleva esta situación creada por la pandemia, afortunadamente “de salud estoy bien, siguiendo los consejos de las autoridades y tomando precauciones, creo que es lo que debemos de hacer, responsabilizarnos individualmente para contribuir en lo que podamos. Y viendo con preocupación la situación, supongo que como todos ahora mismo, desde el punto de vista deportivo, a la vez, expectante por ver cómo afecta esto al inicio de la próxima temporada y al futuro”.

La situación en el país germano, ha sido menos grave en comparación con lo que hemos padecido aquí. “Donde yo vivía, Thuringen, es una zona con una baja densidad de población y en parte esto les hizo sentirse más seguros. En Alemania siempre se pudo salir a pasear o hacer deporte con ciertas limitaciones, y en Gotha aunque algunas tiendas estaban cerradas y no habia colegio, no dejó de haber gente paseando por la calle, sentados en los bancos en los parques o quedando en pequeños grupos. Curiosamente la desescalada llevó a tomar mayores medidas de prevención, por la obligatoriedad del uso de mascarillas en transporte público y al hacer compras, porque hasta ese momento la sensación fue cercana a la normalidad”.

DSC02201

Trabajar fuera de nuestras fronteras es algo habitual para muchos entrenadores españoles y en su caso “es algo que siempre estuvo en mi cabeza y creo que Alemania es un muy buen sitio para ello, porque tienen muy buen nivel en baloncesto, quieren ir a más y los jugadores tienen unos físicos muy interesantes para las demandas de nuestro deporte. Así que cuando Guillermo Pascual, mi agente, me habló de esa opción, la evaluamos y decidimos que era una buena oportunidad para dar un paso más y seguir creciendo profesionalmente, en este caso como primera entrenadora”.

El destino elegido fue Essen “un club que venía de estar muchos años en ProA y que tras una crisis empezaba una nueva etapa, sabía que no iba a ser fácil porque había que empezar algunas cosas casi de cero, pero la realidad fue que la estructura del club no estaba acorde a la categoría, ni al proyecto que me habían planteado y no había unas bases claras sobre las que construirlo. Intenté adaptarme a las circunstancias y buscar soluciones para sacarlo adelante, pero continuamente aparecían problemas o circunstancias que no me permitieron cerrar el equipo, ni tener unas condiciones deportivas mínimas para entrenar. Un lema que siempre tengo con mis equipos y jugadores con los que trabajo es que no hay excusas, que ante las dificultades hay que trabajar más duro e intentar dar la mejor versión de ti para sacar las cosas adelante, los jugadores lo entendieron a la perfección, pusimos todo de nuestra parte y el trabajo con ellos fue muy satisfactorio, a pesar de todas las dificultades, pero no nos fue suficiente para estar al nivel de la liga”. En un momento de la temporada, se planteó la incorporación de un ex Palencia Baloncesto, “valoramos la opción de fichar a varios jugadores españoles, uno de ellos fue Quique Garrido. Un jugador de su nivel y con su experiencia puede ayudar a cualquier equipo de Regionalliga, no sólo en el juego, si no por todo lo que puede aportar en un grupo con jugadores muy jóvenes y sin experiencia en la liga, como éramos nosotros. Finalmente, con este rol fichamos a Chris Alexander, que venía de jugar la BBL en Inglaterra y había jugado 5 temporadas en Essen en Pro A en el pasado, deportivamente cumplió a la perfección y para los aficionados y para el club fue muy significativo su fichaje”.

DSC02168

Finamente las cosas no fueron todo lo bien que se esperaba y el proyecto en Essen se acabó antes de lo esperado, pero no tardó en presentarse una nueva oportunidad. “Al salir de Essen, tuvimos un par de reuniones y de inmediato surgió la opción de fichar con los Rockets de Gotha, con el objetivo de salvar al equipo, que en ese momento iba último en la clasificación, y trabajar en la mejora individual y un poco tutorizar a los jóvenes talentos del club y los vinculados con el Basketball Loëwen de Pro B, en donde era la asistente encargada de los entrenos y el desarrollo individual de los jugadores. De inicio necesité un tiempo para entender su estructura de trabajo, porque están totalmente centrados en el desarrollo de los jugadores y en ofrecer una vía de salida hacia el baloncesto profesional a los que puedan llegar a ese nivel. Así que yo tenía muchos entrenos individuales o con distintos grupos de jugadores, principalmente con los 5 vinculados y los jóvenes del ProB, los jugadores más talentosos del JBBL (cadete) y otros jóvenes en la etapa intermedia; pero con sólo un entreno de equipo a la semana, este era un condicionante importante llegando con la temporada empezada y necesitando ganar ya. Desde el principio hubo buena sintonía, pero necesitamos unas semanas para recuperar la confianza y sentirnos equipo, con recursos y fluidez en el juego para disfrutar en la pista, remontar los malos momentos y, sobre todo, saber cómo jugar contra zona y no bloquearnos en esos momentos, ya que allí está prohibida hasta junior y nuestro base era cadete, el equipo muy joven y nos costó. Tras eso enlazamos hasta 7 victorias seguidas, ganando varios finales ajustados y disfrutando mucho del gran apoyo de nuestros aficionados. Por desgracia la temporada se tuvo que interrumpir y no pudimos seguir trabajando, porque como equipo estábamos disfrutando del esfuerzo conjunto y el trabajo individual con los jugadores se estaba notando en su desarrollo y en su juego. Me llevo momentos con muy buen sabor de boca”.

2019C1123-0004

A pesar de este final tan atípico, marcado por una pandemia, “la valoración de la temporada es superpositiva, a pesar de haber vivido momentos complicados. Tenía claro que, independientemente de cómo saliese, esta experiencia iba a hacerme crecer como entrenadora y eso me empujó a tomar la decisión. Pero la verdad que no imaginaba que fuese a vivir tantas nuevas experiencias profesionales y me alegro mucho por ello, ya que fue la temporada que más retos me planteó de mi carrera y probablemente una de las más enriquecedoras. Además, me sentí muy cómoda viviendo y trabajando en Gotha y las cosas a nivel deportivo salieron bien, así que disfruté mi tiempo allí”.

En España ya sabemos que es muy complicado ver mujeres en los banquillos, (de hecho, una de las grandes noticias de los últimos años en ACB fue la llegada de Anna Montañana al cuerpo técnico de Montakit Fuenlabrada), la situación en Alemania, “en este sentido es similar, de hecho, al igual que aquí este era un tema que también salía en cada entrevista. Y aunque mi experiencia en España es que en el día a día con un equipo no cambia nada por ser mujer, sí que creo que de inicio es más difícil que te den la oportunidad o la credibilidad; y esto no lo percibí en Alemania, sentí siempre desde el primer momento el máximo respeto. Sin embargo, sí que con respecto a la diferenciación entre hombres y mujeres me llamó la atención la gran brecha de participantes que hay, las pocas niñas que juegan al baloncesto, tanto es así que fue algo con lo que me pidieron ayuda desde la federación”.

thumbnail_IMG-20200520-WA0012

Estamos en tiempos de incertidumbre para todos, aun así, la vida sigue y lógicamente con todas las cautelas, especialmente en el deporte, hay que plantearse objetivos de cara al futuro. En este caso “la incertidumbre de la vida del entrenador unida a la incertidumbre del momento actual hace que sea difícil imaginarte en qué situación vas a estar en unos meses, o saber sobre qué aspecto debes incidir para estar mejor preparada para lo que vaya a venir. A mí me gusta ir a ver entrenos, a clínics, a campus… porque son oportunidades para ver, hablar e intercambiar opiniones con otros entrenadores y seguir formándome. Ahora lo que hago es leer y ver charlas online de las que siempre sacas alguna idea o reflexión con la que te puedas quedar. Me estoy centrando un poco más en el análisis de datos y la parte de scouting, para no olvidar nociones en las que profundicé cuando hice la tesis y para estar actualizada sobre los recursos que hay, porque la labor de entrenadora ayudante me apasiona y la desarrollé menos durante esta temporada; ya que en los Rockets y Basketball Loëwen mi trabajo estuvo centrado en el desarrollo individual del jugador y me focalicé más sobre detalles técnico tácticos a trabajar y cómo hacerlo para facilitar a los jugadores su transferencia al juego. A parte de eso, intento seguir mejorando mi inglés y aprender alemán, ya que antes de que todo se revolucionase me habían ofrecido seguir en el club y por ello había empezado. Así que, aunque sin poder concretar la idea, mi objetivo es encontrar un proyecto que me ilusione y en el que pueda seguir creciendo como entrenadora, ya sea en España, Alemania u otro sitio y como entrenadora principal o entrenadora ayudante que también se echa de menos”.