Diez minutos de peligroso barra libre para Oviedo. Feliu y Rejón tuvieron que ir al banquillo. Foto Fjarenal.com
Diez minutos de peligroso barra libre para Oviedo. Feliu y Rejón tuvieron que ir al banquillo. Foto Fjarenal.com

Unión Financiera Oviedo Baloncesto 79 -Quesos Cerrato Palencia 76

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Quesos Cerrato Palencia echó a perder un encuentro en el que realmente jugó a un buen nivel, pero si durante 37 minutos mantuvo un juego brillante, en tres minutos echó a perder todo el gran trabajo que había realizado hasta ese momento, con un partido muy completo de varios jugadores, y en el que los fallos, los nervios, y el control del tempo del partido, tuvieron gran parte de culpa de una derrota que no se puede achacar solo al “efecto Pumarín”.

Palencia salió sin ningún complejo ni miedo al ambiente de la cancha oventese, jugando el equipo palentino con soltura tanto en defensa como en ataque y en poco tiempo el equipo de Lezkano se ponía con 3 a 11, con lo que Arenas tenía que parar el partido.

Con el triple por bandera, Oviedo Baloncesto intentaba mantenerse en el partido, pero el equipo palentino contestaba con sus señas de identidad sumando a ello un buen juego colectivo que permitía doblar en el marcador a los colegiales a falta de algo más de dos minutos tras un canastón de Garrido, pero en los últimos minutos de este primer cuarto, los colegiales no aprovechaban la confusión reinante en el equipo local.

En los siguiente diez minutos el equipo palentino mantenía el cont

Urko, simplemente el MEJOR. Foto Fjarenal.com
Urko, simplemente el MEJOR. Foto Fjarenal.com

rol del encuentro, contestando cada acción de los locales, de la misma forma, y las ventajas hasta mediados de cuarto se mantenían entre los 10 y 12 puntos, con el solo pero del control del rebote, a la postre decisivo.

Feliu, en uno de sus mejores partidos, mandaba en el ataque palentino, y precisamente el alero colegial, ponía la máxima hasta ese momento, 14 puntos, que Urko ampliaría hasta el 24 a 40 que supondría el comienzo del primer bajón de los palentinos.

Cuatro puntos consecutivos en el último minuto y medio de cuarto, provocaban tiempo de Lezkano, pero tras el mismo, con 30 segundos por delante, Forcada perdía el balón, y los locales anotaban un nuevo triple para mantenerse vivos en el partido, 31 a 40.

De vuelta de vestuarios, los colegiales anotaban primero, pero comenzaba el “tiempo tonto” habitual en muchos partidos, y Oviedo empataba el partido a 47. Tras varios ataques fallidos de ambos, era Rejón quién con dos tiros libres y una canasta posterior, animaban al Quesos Cerrato Palencia, que se despejaba del dominio o presión local, para volver a mandar y sobretodo marcar diferencias con 5 puntos consecutivos de Garrido, un triple, y una bandeja tras bloqueo de Mocasi, que devolvían los 11 de ventaja para Palencia, 47 a 58.

El cuarto acababa en polémica, ya que tras anotar Oviedo, los palentinos lanzaban a canasta, el rebote lo capturaba Van Wijk y Feliu, luchaba el balón claramente pero los colegiados señalaban una falta totalmente inexistente. Con 51 a 60 se acaba el cuarto.

Lo mejor y lo peor del encuentro, a todos los niveles ocurría en los 10 minutos finales, tanto a nivel deportivo y fuera de lo deportivo, con acciones polémicas y con mucha emoción, que es lo que tiene el baloncesto, que hasta que no se pita el final, cualquier cosa es posible.

Y por desgracia le tocó de nuevo a Palencia en Pumarín, ya que tras unos brillantes 5 primeros minutos de cuarto, en el que los palentinos superaban cada defensa local a pesar de la hostilidad de las mismas, en apenas un minuto, cuando los palentinos habían tomado una ventaja aparentemente tranquilidadora, en ese minuto, dos brutales codazos a Miquel Feliu y Guille Rejón, dejaban no solo noqueados a los dos jugadores, sino al equipo, y todo a pesar del descomunal partido de Urko Otegi.

A partir de ese momento, con la barra libre, y esos triples de fortuna de Víctor Pérez (marca de la casa, que lleva una gran temporada), los locales comenzaron a creer en sus posibilidades, ayudados por las pérdidas de balón de Palencia, por no controlar el rebote, y porqué no, no parar el partido antes para controlar la reacción local.

En tres minutos, se pierde el partido. Foto Fjarenal.com
En tres minutos, se pierde el partido. Foto Fjarenal.com

Todos estos fallos se centraban en una sola jugada, la penúltima del partido, lanzaba Oviedo fallaba pero tenían más fe en el rebote y en la jugada anotaban poniéndose por delante. Lezkano pedía tiempo muerto, se la jugaba Garrido que no anotaba y en el rebote, este salía fuera.

Los palentinos intentaban una falta rápida, no quedaba apenas tiempo, pero los colegiados incomprensiblemente señalaban ¡antideportiva!; anotaban uno y en el saque Palencia recuperaba el balón y a punto estaba de entrar la canasta.

En el baloncesto no se puede hablar de injusticias, gana siempre el mejor, y Oviedo ganó por fe y porque Palencia cometió errores en 3 minutos que no había cometido en 37.

Pero el partido de los palentinos, a pesar del final, solo puede permitir mantener la esperanza en la victoria este domingo, solamente hay que mejorar en la lectura de los últimos minutos, y en la fe y trabajo conjunto para cerrar el rebote.

Lo mejor: Hay un nombre propio y en mayúsculas para este partido, Urko Otegi, anotación, rebotes, carácter, calidad, … un jugador que por todo ello merece mucho más. Hasta los brutales codazos que recibieron, Feliu y Rejón, fueron parte fundamental en el mando en el partido, junto con Garrido.

Lo peor: Tres minutos en los que Palencia dejó meterse en el partido a Oviedo, unos dirán que culpa de Lezkano por no parar el partido, otros por los errores de jugadores, el rebote fue un gran lastre, …. pero hay esperanza.

Entre lo peor, el parte de enfermería, Feliu y Rejón al banquillo durante muchos minutos por sendos codazos, y Garrido parece que también salió con un fuerte golpe en el ojo. La barra libre de los diez minutos finales.