IMG-20191203-WA0030Aitor Zubizarreta Arambarri (Azpeitia, 6 marzo de 1995) fue uno de los jugadores que más se ganó el cariño de la afición palentina por su entrega, constancia y mejoría a lo largo de la temporada pasada. Su nombre sonó como uno de los que podrían renovar de la campaña anterior “y yo también lo llegue a pensar que tenía alguna opción, porque me dijo mi agente que tras el buen final de temporada que había hecho existía la posibilidad y Carles también me dijo que ya hablaríamos en verano. Al final durante el verano, mi agente tuvo conversaciones con el entrenador y finalmente contaban con otra pareja de bases (Pope y Sango Niang). A mí me habría gustado seguir en Palencia porque estaba contento allí y termine bien el año, pero así es el deporte y me tocó buscar otro destino. Salió lo de Cáceres y la verdad es que aquí estoy a gusto también”.

Aitor es un jugador joven y con una interesante trayectoria que comenzó en el equipo de su pueblo, el Iraurgi Saski Baloia (Azpeitia), donde su padre era el “director técnico, aunque hacía de todo dentro del club, tal y como sucede en los equipos de pueblo. Mi hermano mayor también jugaba al baloncesto y yo iba a verle jugar, además mi padre que entrenaba a la cantera solía decirme para ir con él, y comencé a entrenar con los mayores. En casa todo estaba ligado al baloncesto, así que esa fue la forma de empezar en este mundo”. A partir de ahí todo fue muy rápido, “ya que con 16 años debute en LEB Plata. En mis dos últimos años de junior, ya entrenaba con el Plata habitualmente y jugaba también en el junior y primera nacional”.

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Fueron años en que vivió el baloncesto con mucha intensidad, llegando a “hacer pretemporada con el GBC. En mi etapa de formación, desde infantil, siempre hubo varios equipos ACB que se interesaron por incorporarme a su cantera, pero en casa, mi padre siempre decía que debía centrarme en los estudios y que tenía que quedarme en casa. Así que desde pequeño, mi familia, ya tenía la idea de que fuese a Estados Unidos a compaginar estudios y baloncesto. Tras mi segundo año junior mi padre me lo planteó y acepté, así que cuando me llamaban los agentes para preguntarme por mis planes de futuro, se lo comenté y algunos me ayudaron a buscar universidad”

Tras destacar en el Campeonato de España Junior de 2013, le llegaron varias ofertas de distintas universidades ( Maine, Boise State, Charlotte 49ers, Virginia, Portland, Texas A&M), “pero en ese momento, no entendía mucho del baloncesto universitario”. Finalmente, la decisión de recalar en Portland Pilots (NCAA 1), se produce de una forma muy curiosa, “estaba un día en clase y apareció por la puerta mi profesora de inglés, con mi padre y Erik Reveno (entrenador de Portland). Pasó dos días con nosotros en Azpetia, incluso le invitamos a cenar en la sociedad, para que probase la sidra (risas) y nos invitó a nosotros a pasar dos días en Portland (el máximo permitido para visitar universidades). Valoré mucho el hecho de que vinisiese hasta mi casa a convencerme, así que cuando mi padre y yo viajamos a Portland para conocer la universidad, el segundo día ya firmé para jugar con ellos. Recuerdo que después Texas me llamó preguntándome porque había firmado antes de conocer su universidad, pero no conocía como funcionaban las cosas allí y me di cuenta que me precipité al no mirar cosas que debería haber valorado en su momento. Pero bueno, de todo se aprende”.

En Portland coincidió con jugadores que cualquier aficionado a la LEB Oro conocerá sobradamente, Volodymir Guerun, Bryce Pressley y Alec Wintering “que llegó al mismo tiempo que yo y nos hicimos grandes amigos, y de hecho, seguimos en contacto casi semanal. Pero esa fue una de las cosas que no valoré al irme a la universidad, saber quiénes serían mis compañeros. Al final Alec y yo competíamos por el mismo puesto, él jugaba 35 minutos y yo me tenía que conformar con el resto. Allí dan mucha importancia al hablar a la hora de dirigir el equipo y yo no controlaba el idioma.”

Aunque “el sueño americano” sea un deseo de (casi) todo jugador de baloncesto, es fácil imaginar que el inicio, lejos de casa, familia y amigos “fue duro. Era un cambio total, estaba un poco perdido, no dominaba el inglés y además yo jugaba muy poco, porque encima me enfrentaba a un competidor nato como Alec Wintering. La verdad es que sufría y escribí a mi padre diciéndole que quería volver a casa, pero siempre me dice que fuese un poco mas fuerte, me metió bastante caña, pero al mismo tiempo a mi madre le decíamos que estaba bien, que estaba muy contento porque ella también sufría al principio. Finalmente, seguí, fui adaptándome y menos mal que no volví”.

Pero bueno, no todo era baloncesto y estudios, también la vida universitaria tenía sus cosas divertidas como “las fiestas de las fraternidades, que encima si eras jugador de baloncesto aun eran más divertidas, ya que siempre éramos invitados (gratis) y nos trataban un poco como estrellas. La verdad es que lo pasábamos muy bien… “ (y aquí dejamos el tema).

De todas formas, las cosas en Portland no iban como Aitor deseaba “porque la carrera iba bien, pero no podía pasar más tiempo sin jugar. Comencé a hablar con el entrenador ayudante de Portland para conocer el proceso de cambio de universidad y me puse a visitar las distintas posibilidades. Tuve ofertas de la primera división, pero si cambias de universidad en la misma división te obligan a estar un año sin jugar y no quería pasarme otro año solamente entrenando, sin jugar. Sinceramente me daba igual la categoría, quería estar con entrenadores con contasen conmigo, me fui a Idaho (NAIA) y terminé ahí mi carrera”.

En su etapa en College of Idaho Yotes, “empecé a jugar al “dos”, que es en el puesto que salía en el cinco inicial y después cuando el base iba al banquillo (solía ser el primer cambio del equipo), yo pasaba al puesto de base. Fue una decisión del entrenador y como el equipo iba bien, compaginé las dos posiciones”

En esos dos últimos años con los Coyotes de la Universidad de Idaho, firmó 14.9 puntos, 5.1 rebotes y 3 asistencias de media. Dejando actuaciones memorables, como los 45 puntos (19/24 en tiros de campo incluyendo un 5/8 en triples) 9 rebotes, 5 asistencias y 2 robos de balón que consiguió ante The Evergreen State College. Partido del que obviamente guarda grandes recuerdos, como anécdota “recuerdo que metí 45 puntos y el entrenador me cambió a falta de más de dos minutos, mientras que yo le pedía que me dejase jugar más, porque el record universitario lo tenía Elgin Baylor (Leyenda de Los Angeles Lakers) con 53 puntos. El primer día de clase tras el partido, todo el aula (incluido el profesor) me recibieron en pie con aplausos… yo no sabía dónde meterme, me fui directo a mi sitio y me senté”

 

 

Tras estos cuatro años en Estados Unidos, le experiencia universitaria “es algo que recomiendo a todo el mundo, incluso a jugadores top de canteras ACB. Gente como Sebas Sainz que seguro tenia ofertas ACB y optó por la opción de ir a Estados Unidos, donde ha jugado en grandes universidades, contra muy buenos jugadores y siempre tienes después la opción de volver. Al final no vas solo allí por el baloncesto, porque aprovechas el deporte para volver con una carrera, dominando el inglés y con unas amistades que nunca pensabas que ibas a tener”.

Especialmente porque en Europa no somos capaces de entender la dimensión que el deporte universitario tiene en Estados Unidos, donde hablamos de que “no son profesionales porque no cobran dinero (un dinero que si generan), pero son jugadores que tienen más presión que cualquier jugador TOP de LEB Oro, ya que hay jugadores que juegan cada día delante de 20.000 personas, están toda la semana en la TV y Redes Sociales con solo 18 años”.

 

Tras Idaho, en su regreso a España, Retabet Bilbao Basket le fichó por tres temporadas (con opción a dos más), aunque le cedió al Sammic ISB de LEB Oro. El análisis de la Dirección Deportiva del conjunto bilbaíno era contundente: “Aitor Zubizarreta es un jugador con muy buen físico que puede ocupar tanto la posición de base como la de escolta. Zurdo, con buen manejo del balón, excelente tiro en suspensión y capacidad atlética notable. Hemos podido comprobar de primera mano tanto su talento como su ética de trabajo. Consideramos que es un jugador con amplio recorrido con Retabet Bilbao Basket, que comenzará a andar con minutos de calidad en su club de siempre, el Iraurgi SB”-. Ese contrato “era para ACB y cuando el club desciende a LEB Oro, automáticamente se rompía el contrato. En ese momento tocaba negociar de nuevo y la oferta que me propusieron no era deportivamente, ni económicamente lo que necesitaba en ese momento”.

Ese fue el momento en que surge la opción de Chocolates Trapa Palencia, con una llamada de “Alejandro Martínez, que me dice que quiere un base joven, con intensidad y con ganas de trabajar. En esos momentos tenía alguna opción interesante, pero cuando te llama un entrenador como Alejandro y de un club como Palencia, la decisión se toma rápido y en dos días firmé. Estuve muy contento en Palencia”. Aunque también hubo malos momentos, partidos en los que no tuvo minutos y que “me hicieron pensar si Palencia era el sitio adecuado para estar toda la temporada. No soy alguien de rendirse o de buscar alternativas rápidamente, al igual que en mis comienzos en Estados Unidos, mi padre siempre me decía que al final del día buscase dos o tres cosas positivas, para mantener el buen ánimo y es lo que hacía en los malos momentos. Me planteaba que, si no estaba jugando mucho, de lunes a viernes debía entrenar duro para ser un mejor jugador, aunque luego no se reflejase en los minutos en pista”.

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Los mejores momentos a nivel de reconocimiento, curiosamente vinieron en los partidos ante Bilbao Basket, donde disfrutó del reconocimiento de la afición palentina a su esfuerzo y crecimiento. Pero también, con su parte amarga por algunas declaraciones del capitán bilbaíno y algún artículo periodístico absolutamente deleznable. “En su momento si me dolió ese párrafo que salió en un medio de Bilbao, o algunas críticas de la afición que leía en RRSS, pero no me enfoque mucho en la parte negativa. Sé que en ningún momento falte el respeto a nadie en esos partidos, ni a la afición, ni a ningún jugador. Al final cada uno juega para su equipo y yo jugué como juego siempre, con intensidad como siempre, como ante cualquier otro rival. Aunque estaba decepcionado por algunos comentarios que escuchaba de camino al túnel o fuera del pabellón, pero así es el deporte, hay tanta gente viendo el partido que no puedes gustar a todos. Me importa que la gente que sabe de baloncesto, me felicitó por haber realizado unos buenos play offs, hablé con Javi Salgado e incluso por whatsapp con Mumbrú y todo bien. Son unos partidos en que hay mucho en juego y cada uno juega sus bazas”.

Tras esos buenos play off y con la no continuidad en Palencia, “tenía varias ofertas del extranjero y me llamo mi agente diciendo que Cáceres estaba muy interesado y tras hablar con Sergio Pérez (director deportivo) y Roberto Blanco (entrenador), creí que podía ser un buen sitio para crecer como jugador y tomar más responsabilidades que el año anterior en Palencia, por lo que me decanté por su oferta”. Una decisión que de momento parece la acertada, “todo va perfecto, tanto la gente, como el club, los compañeros, como la ciudad, no me puedo quejar”. Además, acompañado en la posición de base, por un veterano como Ricardo Uriz, “a quien ya conocía de la selección de Euskadi. Intento aprender siempre algo de él y me está ayudando mucho”.

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Algo que destaca de esta temporada, es que públicamente se reconoce la labor de Aitor como uno de los jugadores con influencia en la buena temporada cacereña, mostrando una evolución en su juego, algo que no sorprende a los que conocemos su ético de trabajo. “ Nunca me rindo, soy fuerte mentalmente cuando hay momentos malos. Tengo constancia en el trabajo, porque se que siempre hay algo que mejorar. Intento aprovechar el día a día y estoy cerca de los entrenadores para preguntar cada duda o déficit que tengo para mejorar con ellos antes y después de los entrenos.


 

Sin duda Cáceres, es una de las revelaciones de la competición “debido a que tenemos un gran grupo, estamos muy unidos y es algo que se nota en el vestuario y en el juego. Luego en pista sabemos que tiene que hacer cada uno, un día será Rako quien meterá 20 puntos, otro día Luis Parejo o será Ventura quien tendrá que meter más, como en el último partido. No dependemos de un único jugador, ni en el juego interior ni exterior. Empezamos desde una buena defensa y ataque intentamos aportar cada uno”.

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Ahora en la distancia “sigo a Palencia, intento ver todos los partidos porque es bonito verles jugar, tienen muy buena plantilla, muy buenos jugadores, con un base como Pope y siempre me gusta ver equipos buenos. De ahí sigo hablando con Jordi, que ya ha comenzado a vacilarme (como siempre) y gente del cuerpo técnico como Marc u Omid. También tengo una relación increíble con Urko Otegi y Steve Vasturia”.

 

Centrándonos en el partido de mañana, “será muy complicado jugar contra un equipazo como Palencia. Queremos competir los 40 minutos y mantenernos en partido para tener alguna opción de llevarnos la victoria.” Un partido que tendrá como clave principal “defender muy bien, para evitar que Palencia meta desde fuera y hacer nuestro trabajo en ataque, como hemos hecho hasta ahora”.

Para finalizar, el partido tendrá un componente especial puesto que volverá a jugar ante una afición que le guarda un gran cariño. “Hice buena relación con algunos aficionados de Palencia, así que tengo muchas ganas de ir ahí y jugar en ese Pabellón del que tengo muy buenos recuerdos. Era una gozada jugar cada viernes con ese ambiente que me hacía recordar algunos partidos universitarios. Sin duda será un partido especial y espero que me reciban bien como siempre hicieron en la temporada que estuve allí, aunque durante los 40 minutos del partido, estaré centrado en mi equipo”.